No son tus ojos, es tu mirada.

Tu mirada tan llena de fuerza y a la misma vez compasiva.

Es tu mirada la que me dice todas las batallas que has librado y también la ternura que hay en tu corazón, porque los ojos querida amiga son el espejo del alma. Y si, tus ojos negros puros son los que mueven montañas de fe porque sigues teniendo la certeza de que un mundo mejor es posible. 

Te han tachado de idealista millones de veces, pero ahí vas tu a capa y espada refinando corazones de hielo y derritiendo almas oscuras que han dejado de creer. Esa es tu fuerza mirada de ojos negros y grandes. Toda tu sensibilidad y fortaleza juntas te hacen invencible.

Gracias por no tirar la toalla, gracias por las batallas que te quedan y sé que seguirás librando desde el bando del Amor. Gracias por seguir confiando a pesar de los pesares, gracias por tu paciencia infinita, gracias por volver a levantarte una y mil veces. Eso no es fuerza, eso es convicción. ¿Lo ves? Tan pequeñita y sin embargo tan grande dentro.

A veces se te olvida, crees que no sirve todo eso que das y todo eso que en esencia eres, por eso hoy quiero recordártelo querida amiga. Ojalá hubiera más corazones llenos de esa fe inquebrantable que llevas por bandera, ojalá hubiera más ojos enormes y dispuestos como el tuyo a entregarlo todo por una causa mayor. Te bendigo, te quiero.

Me sigues?

¿Te acuerdas? Ya lo decía la abuela: Niña, en una vida hay muchas vidas. Cuánta razón tenia, que sabias palabras llenas de toda la experiencia vivida. Si, en una vida hay muchas vidas, muchas etapas, circunstancias, momentos y segundos que pueden cambiar toda nuestra existencia. La diferencia es que hacemos con todo eso que nos atraviesa el pecho y a veces nos para el alma.

Mi querida amiga de mirada de ojos negros, sigue siendo fuerte, sigue siendo amor, porque las personas que siguen creyendo son las que encuentran luz en la oscuridad y aquellas capaces de construir un mundo mejor granito a granito.

Cuando tus ojos están llenos de este mismo momento, cuando no existe nada más- ni pasado, ni futuro. Cuando este momento te satura totalmente y con tanta intensidad, tan apasionadamente, que no quieres otra cosa… te has realizado. Te has iluminado. Osho

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