No es lo mismo estar en soledad, que sentirse solo. Nunca estamos solos.

Todo tiene un sentido profundo. La mayor soledad que existe es la traición propia a nuestra esencia, negarnos o refugiarnos en brazos ajenos esperando aprobación.

Cuando aprendemos que una soledad conectada al corazón es un estado de bienestar podemos compartir nuestra esencia con el resto del mundo dando espacio a cada ser porque respetamos el nuestro propio. Solo así ocurre el milagro, solo así tenemos calma porque ahí está la clave.  No me refiero a aislarnos, si no a estar en nuestra piel a gusto con nosotros mismos, el tiempo necesario.

Saber que nada ni nadie puede hacernos desgraciados o felices a no ser que nosotros lo permitamos y que solo cuando nos conocemos, nos miramos y nos enfrentamos desde la compasión, ocurre el encuentro con nuestro interior y damos paso a todas esas voces internas que nos hablan y nos susurran al oído todo lo que necesitamos saber para encontrar nuestro propio equilibrio.

En nuestras manos está escucharlo y tomar acción o dejarlo pasar y echar la culpa a otros.

La soledad es una buena compañera de viaje cuando hemos hecho el trabajo interno.

¿Quién soy?

¿Qué me hace feliz?

¿Que necesito?

¿Qué puedo hacer por mí?

Alguna vez, ¿Te has hecho estas preguntas? te invito a volver hacértelas hoy. Ahora, en este momento exacto de tu vida, porque quizás, lo que antes te hacia feliz ahora no o porque quizás tus prioridades hayan cambiado y si no paramos y somos conscientes de este momento en concreto dejamos escapar oportunidades de encontrarnos y sentirnos completos.

Hay una frase preciosa de Enric Corbera: Nadie puede escuchar su corazón rodeado de ruido. Que hermosa frase y que cierta. Cuantas veces vamos con la cabeza llena de miles de pensamientos por el mundo, un día y otro día y otro más.  Estamos tan llenos de pensamientos ajenos que no podemos escucharnos a nosotros mismos.

Me sigues?

Cuando necesites tomar una decisión aléjate de todos, conecta contigo, escápate alguna parte que te conecte a ti y que puedas estar a solas para alinearte con tu corazón y escuchar tus propios y únicos pensamientos. Solo así serás libre, solo así sabrás cuál es tu verdad. Esa es la magia de saber estar a solas y de elevarte a tu conciencia superior.

Comparto un texto de Mercé Roura que viene a colación de este post:

Ser buena persona no es hacer lo que se supone que se debe hacer, va más allá. Es existir desde la consciencia, estar conectado a uno mismo y vivir en coherencia. Empezar por amarse y respetarse y hacer sin imposición… No es mejor el que calla y baja la cabeza ante un insulto que el que responde con un insulto igual o más cruel … Nadie es mejor que nadie, todos estamos perdidos por aquí intentado existir y a veces caemos en pozos oscuros y no sabemos salir…

Estar con otros para no estar solo no es ser buena persona, es sentirse nadie, es vivir desde la carencia de autoestima, desde la necesidad… Y somos más grandes que eso, merecemos todo el amor que somos capaces de dar, somos todo el amor que damos y que podemos albergar.

Que la soledad te haga fuerte, te haga más sabio/a y te llene de todas las bendiciones que mereces.

Comentarios

Únete a la conversación