Talento es todo aquello que amamos, talento es inspiración por hacerlo mejor, por superarte.

Todo aquello que haces de forma extraordinaria y natural. Todo eso que te hacer sentir vivo, lleno de vida a pesar de las dificultades en el camino. Todo eso que te levanta cuando caes, aquello que te hace sonreír cuando estás solo, eso que te alienta en medio del desierto cuando no quedan fuerzas. Ahí es cuando aparece tu talento, cuando te empuja porque es incluso más fuerte que tú, te arrastra porque es de un valor incalculable a pesar de que a veces lo has dejado a un lado porque tienes miedo de su poder y su fuerza.

Todos tenemos un talento innato. Algo para lo que hemos nacido, algo que podemos compartir, mostrar, regalar, enseñar a lo largo de esta existencia.

Una vez conocí a alguien que conocía su talento y desprendía mucho charme (algo intangible, silencioso, fascinante. Tiene que ver con los sentidos. Una persona con charme es sutil, tiene una inteligencia natural, sentido del humor y desprende misterio), yo ni siquiera sabía lo que significaba esa palabra.

Me explicó que talento es algo dentro que te hace brillar porque está conectado contigo, con tu magia, porque conoces tu valor y lo ofreces al mundo en forma de regalo, como una auto expresión de tu propio cuerpo y espíritu, lo emanas y la personas se impregnan de toda esa energía y vibración que llevas contigo.

Adoraba su charme, su sabiduría y también lo admiraba. Yo deseaba conectar con ese maravilloso interior que tanto desconocía, pero no sabía cómo. Entonces él me contó una historia. Me dijo que todos poseemos dones y talentos pero que no todos teníamos la llave del cofre porque eso requería tiempo y valentía de mirarse muy profundo a uno mismo, consistía en escucharse a pesar de lo que te dijera el resto del mundo, se trataba de indagar en aquello que te gusta pase lo que pase y disguste a quien disguste.

Me contó que todos poseemos esa valentía y que es decisión personal de cada uno elegir cuando hacer uso de ella, pero que una vez que diéramos el paso ya no había vuelta atrás porque ese descubrimiento te cambiaba la vida y la percepción del mundo.

Gracias a ese consejo busqué y busqué y finalmente encontré. Algunas de las preguntas que me hice fueron estas que comparto contigo por si pueden ayudarte a reencontrarte con tu esencia más profunda:

– ¿Qué es lo que más te gusta hacer en tu tiempo libre?

– Aficiones favoritas

– Que películas te gustan, conferencias, libros preferidos

– Puedes pasar el día entero hablando sobre..

– Te entusiasma/ Te motiva

Reflexiona sobre estas repuestas y ahonda en ellas porque ahí está la repuesta que tanto has buscado y anhelado. Es lo que te conecta con tu talento natural.

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Aprovecho para compartir un pequeño texto de Osho que habla sobre el talento:

La existencia ha querido que seas así. Hay árboles altos y árboles pequeños. Pero los pequeños no están tensos y los altos no están orgullosos. En la existencia tiene que haber variedad. Hay personas más fuertes o inteligentes que tú. Pero en otros aspectos tú tienes más talento.

Descubre tu propio talento. La naturaleza no deja a ningún individuo sin un regalo singular. Busca un poco. Quizá tengas más habilidad para tocar la flauta que el presidente para ser presidente del país; eres mejor como flautista que él como presidente.

No se trata de comparar. La comparación despista a la gente. La competencia les hace estar en tensión permanente porque su vida está vacía, porque nunca viven el presente. Sólo piensan en el pasado que ya no existe, o proyectan hacia el futuro que todavía no ha sido.

Todo esto hace que la gente se vuelva prácticamente loca. Pero no es necesario, los animales no se vuelven locos, no necesitan hacer psicoanálisis. Toda la existencia vive en celebración constante, excepto el ser humano. El ser humano está separado, tenso, preocupado.
         
          Vive el presente.
          Usa todos tus talentos y cualidades al máximo…

Hagas lo que hagas, si estás satisfecho y contento y sientes que toda la existencia es una manifestación de la divinidad, que viajamos por la sagrada Tierra y cualquier persona que te encuentres es un encuentro con Dios…, si sientes que es la única posibilidad –aunque cambien los rostros, la realidad interna es la misma–, desaparecerán todas las tensiones. Y esa energía que se emplea en la tensión se convertirá en tu gracia y tu belleza.

Entonces la vida dejará de ser una existencia ordinaria, cotidiana y diaria, para convertirse en un baile desde la cuna hasta la tumba. Tu gracia, tu relajación y tu silencio enriquecerán a la existencia. No te irás del mundo sin haber contribuido a él con algo de valor.

Hagas lo que hagas, hazlo con tanto amor y cuidado, que conviertas una insignificancia en una obra de arte. Y esto te dará muchísima felicidad. Y creará un mundo en el que no hay competencia ni comparaciones; todo el mundo se sentirá digno y podrá restaurar su orgullo herido.

  “Todo acto hecho con totalidad se convierte en tu oración».

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