En el instituto tenía una profesora de Historia muy peculiar. Fue monja durante un tiempo de su vida, luego se casó y tuvo hijos. Era una enamorada de la Historia de España, yo adoraba sus clases. Nunca vi a nadie con tanta pasión narrar el transcurso de la guerra civil, las historias de amor entre reyes y todos los entresijos que era capaz de pronunciar con extremo detalle.

Siempre decía: La Historia no se estudia, la Historia siempre la recordareis si la visualizáis como si fuera un cuento, como si fuera un relato. Desde entonces y gracias a ella amo la Historia. Me resultaba muy fácil memorizar y retener cualquier cosa.

Hoy estamos haciendo Historia, aunque me temo que no de la buena. Todos y cada uno de nosotros tenemos un papel en este momento histórico, con capacidad de influir el curso que toman las distintas situaciones.

Me entristecen las mentiras, la manipulación, las divisiones de poder que vienen del ego, las divisiones que son más fachada que verdad, las fracturas que buscan reconocimiento público. Me entristecen que pierdan los de siempre, me aterra la violencia y el sometimiento que genera. No estoy de parte de los buenos, ni de los malos, porque no existe ni un bando ni otro. No estoy de parte de la ley, ni de la ilegalidad. No estoy de parte del victimismo, ni de las injusticias.

Me sigues?        

Seríamos más felices si fuéramos más tolerantes. Existiría un mundo mejor si fuéramos consecuentes con nosotros mismos sin olvidarnos del otro, porque al final todos estamos conectados y lo que hacemos a los demás también nos lo hacemos a nosotros mismos.

¿Acaso no nos damos cuenta de que no hay razas, ni cultura, ni religión más grande que la que creamos nosotros mismos con nuestros pensamientos?

Llámame idealista o soñadora si quieres, soy de las que piensan que somos nosotros mismos, de forma individual, quienes vamos alimentando lo que nuestra sociedad nos trae cada día. El cambio está hoy aquí, contigo, conmigo, con la gente de a pie, con las personas que no tienen grandes cargos, con personas comunes. Personas comunes con CONCIENCIA GLOBAL.

Somos tan diferentes como queramos demostrarnos o hacer creer al resto, pero la verdad es que somos más semejantes de lo que creemos y nos unen más nuestras similitudes que nuestras discrepancias.

¿Habrá algo mejor que dejar a nuestros seres queridos un planeta más humano y bondadoso?

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