Nuestra tribu son ese grupo de personas mágicas que hacen de nuestro mundo un lugar mejor. Son esas personas que nos envuelven en su manto y nos protegen allá donde estemos.

La tribu siempre nos acompaña a todos nuestros destinos, nos infunden valor y nos recuerdan los poderosos que somos. Si, esas personas que llegan y no se van o que alguna vez estuvieron y ya no están, pero están con nosotros en cualquier otra forma.

Soy fan de la tribu, de su bondad, de su compasión, de su entrega, de su capacidad de unir, armonizar y purificar con solo una mirada o con un gran abrazo que inunda nuestro corazón fortaleciendo nuestra alma.

Son esas personas a las que rendiremos pleitesía toda nuestra vida, aquéllas que admiramos, aquéllas que defendemos a capa y escapada e incluso si no llevan razón, solo por todo el amor que nos dieron siempre o por todo aquello que nos enseñaron. Aquéllos/as que nos hicieron grandes cuando nos sentíamos pequeños, los que nos recogieron cuando estábamos desvalidos y nos tendieron una mano eterna, los que miraron nuestras cicatrices y decidieron quedarse a pesar de todo, los que nos sacaron una sonrisa del caos y el vacío, ellos/as tan humanos y divinos a la vez y por los que estaremos agradecidos por siempre.

Todos tenemos una tribu, a veces nacemos con ella y es un regalo divino y otras veces la vamos eligiendo o construyendo a lo largo de este camino, de este sendero que nos lleva a reconocer a otras personas que nos recuerdan lo importante que es saber rodearnos de personas que nos alientes a ser mejores. 

Todos ellos/as maestros o enemigos nos enseñan a quien queremos dentro y a quien fuera, por eso la tribu es tan importante, porque nos hemos quedado con aquellos que nos acarician el alma, los que nos dicen la verdad cuando todo el mundo calla, aunque duela o, aunque eso suponga un conflicto, porque ante todo son seres verdaderos.

Me sigues?

Aquellos que dejaron una impronta infinita dentro, aunque la vida nos haya distanciado o robado, son lo que forman parte de este grupo.

Hay guerreros/as, valientes, soñadores, consejeros/as. Todos ellos dignos de respeto y recuerdo en nuestro interior.

Hoy este post va dedicado a mi tribu.

Gracias, infinitas gracias.

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